Gemidos

Por: Yanine Villalobos

 

  

Llamé a mi madre para contarle
de aquella vez que viajé a Venus
sin su permiso.
Llamé a mi madre para contarle 
de aquella vez que lo hice en Venus
y que un ser venusiano 
me hizo gemir
a los diecisiete años.
Llamé a mi madre para contarle
que aquella vez 
ahora me parece
arriesgué la vida.
Desde entonces
ya no lo hacíamos en Venus
viajábamos sobre el planeta tierra
rumbo a las calles 
menos alumbradas del barrio
para hacerlo en la parte trasera
de la nave.

Llamé a mi madre para contarle
de aquella vez en la que terminé 
en una ambulancia 
por comer 
una rebana de pastel de mota
sin su permiso
llamé a mi madre para asegurarle 
que no me arriesgaría una vez más.

Llamé a mi madre para contarle
de aquella vez que viajé a la China
sin su permiso
para contarle
de aquellas fotos 
en La Gran Muralla
y sus templos budistas 
fotos
que escondí en el armario.

Llamé a mi madre para contarle
de aquella vez que viví una noche
de estrellas fugaces
para contarle 
que cuando esas estrellas
atravesaban la atmósfera 
justo en la troposfera
sin quemarse 
se volvían flores margaritas 
color blanco
caían 
sobre mis manos 
y cuerpo.

Llamé a mi madre para contarle
que si alguna vez muero 
me disculpe 
por todo lo que hice
sin su permiso.

Llamé a mi madre para decirle
que si alguna vez muero 
incinere mi cuerpo
y me deje
quedarme así
en ceniza
sin ocupar mucho espacio
sin hacer ruido
y me dé permiso
de quedarme con ella
hasta el último de sus días.

 

 

 

 
 

Revista Saltapatrás es una publicación digital independiente de periodismo, análisis y difusión cultural que apunta al ejercicio crítico desde la diversidad y la integración de opiniones.

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