Vulgatría o la ciudad para ensayarse a sí mismo

Hay muchas formas de mapear una ciudad:

            –Mandando el automóvil de google a recorrer todas sus calles.

            –Usando drones para obtener la vista de pájaro.

            –A través de una estadística del delito con puntos rojos.

            –A pie.

.           –Comprando postales de lo más bonito.

Hay muchas formas de mapear la ciudad en la que vive David Álvarez:

            –Subirse al transporte público.

            –Leyendo la nota roja.

            –Leyendo toda la narrativa, poesía, dramaturgia de los autores locales.

            –Visitando las cantinas.

Hay una sola forma de mapear a David Álvarez y al mismo tiempo redescubrir la ciudad en la que vivimos –Queretarock–:

            –Leer Vulgatría.

 

Fotografía: Oswaldo García

 

Vulgatría, la segunda plaquette del autor y primera en la editorial de culto y nuevas promesas –Herring Publishers– es un universo lleno de postales en la que no está exenta una escondidísima historia de amor. Aquí no hay crónicas, ni minificciones: es David Álvarez ensayándose a sí mismo a través de textos breves que evocan una escena urbana como el pretexto para una reflexión de la memoria.

A través de un destacado uso de la coma, los textos se leen rítmicos y precisos como un corte honesto  del lado que más le duele a ese Querétaro que nos quieren vender desde los discursos oficiales. En ese sentido, la brevedad es la adecuada para componer la postal más significativa para el autor y esa construcción viene desde la cotidianidad. Los espacios revisitados son el transporte público, la cantina, la nota roja, los personajes históricos, los teporochos y pordioseros, el barrio de Carrillo Puerto, la literatura y la casa de la infancia.

Esta construcción de significado a través de los espacios descubren el lado Z de Querétaro y pueden radiografiar cualquier ciudad de la misma manera como The Wire en su momento lo hizo con Baltimore.

Todos llevamos una Vulgatría por dentro. El libro logra su cometido, pues al leerlo evita que  "lo cotidiano (sea) el olvido sigiloso".  David Álvarez afirma ser "las ciudades que no visité, las mujeres que no besé, los libros que no leí, los caminos que no transité, las decisiones que no tomé…", pero también somos lo que observamos todos los días en lo cotidiano y olvidamos hasta que lo escribimos. Esa es nuestra Vulgatría: las postales y escenas olvidadas que como "las cantinas de la ciudad, (son una) larga lista de fantasmas".

"Lo no observable, muere, reconstruyéndose cuando la mirada vuelve". Lo que no se cuenta o escribe también se muere. El tono ensayístico de los textos es lo que más disfruté y nos revela a un ensayista en potencia al que le esperan rounds más largos para probar su visión del mundo en el fuego.

La edición es limpia y es un objeto de colección. A esto nos tiene acostumbrados la editorial Herring Publishers en su estética. Quizá ya vaya siendo hora de que cada publicación tenga un ISBN para consolidar a la editorial como la más importante de la ciudad. Las ilustraciones a una tinta de Pixie Ocampo funcionan como una ecografía de los textos y en paralelo nos muestran lo que David vio en su momento. Una ciudad vuelta memoria, que al internarse y perdernos en ella se transforma en nuestra Vulgatría.

 

 

 



Rafael Volta (Querétaro, 1977). He publicado poesía, cuento y dramaturgia en diversas revistas literarias. Organizo cada trimestre lecturas de Poesía Precoz en un bar de 4.4 estrellas. Twitter: @rafaelvolta

 

 
 

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